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Equilibrio

Por Raquel Mello


“El punto de equilibrio se da

cuando hay esfuerzo sin esfuerzo.

Cuando encuentras la estabilidad

justo en el centro.


Es llegar a la perfección

de la imperfección en la postura.

Es practicar y alcanzar

la postura cómoda y estable.


Es escuchar la voz interior

y seguir la ruta del corazón,

caminar con pasos firmes pero ligeros.


Encontrar el punto de vigilia,

despierto y consciente,

pero absolutamente relajado

y respirando.


Al escalar el monte más alto,

subiendo un paso y resbaldando tres,

equilibrio es llegar a la cima, observar desde lo alto

y escuchar el silencio.


Después de desnudar el cuerpo,

la mente y el alma,

es abrazar la forma auténtica del ser,

en luz y sombra.


Es disfrutar la esencia de la rosa

y la esencia del jazmín.

Combinar el sol y la luna,

mezclar el sabor de los opuestos”.



Para el equilibrio, desde el punto de vista de Annamaya Kosha, para una postura de Yoga, es importante afianzar la base de apoyo en primer lugar. Observar si son los pies, manos, cabeza y/o antebrazos, de etc. que está haciendo contacto con la tierra.


Aunque no se trate de una postura de equilibrio como tal, queremos lograrlo en cualquier asana. Es en este estado en el que encontramos la esencia de la postura y podemos permanecer o fluir a través de ella.


Como hablamos del cuerpo físico, encontrando lo que se requiere activar o fortalecer y a la vez soltar, relajar o flexibilizar, es como llegamos a "Sukham Stiram Asanam". Posturas cómodas y estables. Y felices! En equilibrio. Aceptando nuestro cuerpo con limites y posibilidades llegamos al abrazo que lleva al amor. Entonces únicamente sería nuestra mente la que nos juega con tiranía. Lo mismo sucede en situaciones de la vida cotidiana.


El elemento tierra está totalmente presente. Porque es desde este lugar que surge la postura. En el momento en que nos arraigamos a la tierra, sintiendo la base estable y firme, como las raíces de un árbol, es como la tierra nos regresa en gratitud ese poder y crecemos hacia arriba. Lo mismo sucede en situaciones comunes de la vida como caminar, movernos, etc.


Desde el punto de vista de Pranamaya Kosha, se trata del prana o energía vital, que viaja por los nadis o canales energía. Es observar la respiración en la postura, en la meditación y en la vida, para liberar algunas de las restricciones energéticas del cuerpo. Al liberarlas, el cuerpo y la mente se aligeran, logrando así, mejor equilibrio tanto en la vida como en las posturas. Si no respiramos, no recibimos y a la vez, no abrazamos. Y es justo en este intercambio energético cuando nos rendimos a la divinidad, y así la divinidad nos tome. Y entonces el peso del corazón y el de una pluma, se equiparan.


La direccionalidad del Vayu o viento del equilibrio es Apana. Es decir, hacia abajo, de nuevo, a la base, a la tierra. El Chakra o centro de energía presente es Muladhara o Chakra raíz. Este se encuentra en la base de la columna. Pero se refleja en la parte del cuerpo que esté haciendo contacto con la tierra en la postura de yoga.


Es la energía presente estabilizadora. Se enraíza para elevarse. La Kundalini viaja como una serpiente que nace desde la base del canal central de la columna en forma de espiral energética ascendente, saliendo por la coronilla hacia el universo y el infinito. Forma cadenas de ADN que se enlazan unas con otras en la armonía universal perfecta.


Aparece así Manomaya Kosha, o manas, el cuerpo de la mente, de las emociones, que es ya más sutil.


Durante la práctica de Asanas, surgen de la mente emociones como miedo, alegría, amor, impaciencia, enojo, angustia, frustración, etc. El trabajo interior consiste en poder experimentar las emociones sin ser gobernados por ellas. Igual que en diversas situaciones de la vida. Es activar el observador para observar las emociones de forma ecuánime y dejarlas ir sin luchar o apegarnos a ellas.


Se equilibran asimismo las energías masculinas y femeninas, Siva Shakti. Se elimina la dualidad y sólo queda el punto central en unión, sin identificaciones de la mente. Intervienen la atemporalidad y el espacio sin límites.

Se desarrolla entonces, Vijñānamaya Kosha o cuerpo de la sabiduría. En este punto, ya no hay dos ojos físicos. Sólo está uno, el tercer ojo o el ojo de la mente. Es el que ve más allá de lo físico, de lo obvio y lo evidente. Surge la intuición.


El Drishti es el punto de atención o foco en el cual descansamos la mirada durante la realización de asanas o Vinyasa, especialmente en asanas de equilibrio. Pero realmente tiene poco que ver con la mirada física. La verdadera "mirada" es la dirección interna. Llevar la mirada al interior produce una sensación de paz.


Comienza el verdadero trabajo interior. El estudio. Se abre la capa sutil de la conciencia. Y surgen preguntas, como: tengo tiempo para mi? Practico yoga con amor? Doy un tiempo para cultivar mi cuerpo, mi me te, mi alma? Para abrazar y escuchar a mis hijos y familiares? Estoy para mis amistades? Tengo placre y me divierto?


Sin juicio, observamos en nuestro interior, procurando que nuestra vida sea vivida de forma equilibrada. Y es en nuestra siguiente asana de equilibrio en la práctica de yoga, vemos reflejada nuestra vida. Y en nuestra vida, nuestra práctica de asana. Después de recorrer un largo camino, de forma natural actuamos conscientemente.


En la antigüedad, en la mitología egipcia, existía el Juicio de Osiris para el difunto. El lb (el corazón, que representa la conciencia y la moralidad) era extraído y colocado en uno de los dos platillosde una balanza. El corazón era contrapesado con la pluma de Maat (símbolo del Amor y la Justicia Universal), situada en el otro platillo. Si el lb era menos pesado que la pluma de Maat, se le concedía la vida eterna. Si no, suponía para el difunto su condición de inmortal y era expulsado.


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