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Ajna Chakra

Por Raquel Mello



Los ojos simbolizan la dualidad. El ojo izquierdo es solar, sensible a lo negativo. El derecho es lunar, sensible a lo positivo y afirmativo. Cruzan su información para producir la imagen mental correcta del espacio. Simbolizan la experimentación de la conciencia en un universo de contrastes, para encontrar la verdad por comparación entre las partes opuestas.


Los pájaros evocan la acción de volar. La libertad es sin limitaciones materiales. El halcón es el pájaro que mejor ve. El Ojo de Horus es el Símbolo de Egipto. Horus, el halcón, representa al espíritu cuando completa su aprendizaje en la vida mortal ilimitada. Comprende las verdades del universo porque las ha verificado en muchas vidas y se eleva sobre las limitaciones materiales, sobre el tiempo y el espacio. Puede volar muy alto sobre todo lo que existe o fijar su atención en cualquier detalle.


El ojo de Horus es la conciencia inmortal que todo lo sabe, que todo lo ve. Es mitad humano y mitad halcón. Pertenece a Horus, Dios egipcio de los cielos. Su significado es la unidad o totalidad restablecida.


El “aurana”, en sánscrito, el velo de la ignorancia, le da miopía espiritual al ser humano y limita el alcance y la percepción. El yogui aprende cómo purificar, aquietar e iluminar su mente a través de este Sadhana, llamado Yoga. La mente, es un obstáculo para la percepción de la verdad, que nos conduce al sufrimiento. Ésta sólo es posible cuando la mente impura cesa de manifestarse, esto es, cuando ocurre la cesación de sus “vrittis” (fluctuaciones de la mente). A través de los ocho pasos del yoga, ocurre la comunión con el infinito, se da el Samadhi (iluminación). Hacemos un trabajo interior a través de cada uno de ellos. En la práctica del Asana, el “drishti” (visión o “insight”) es el punto de atención o foco en el cual descansamos la mirada durante la realización de asanas, el lugar de enfoque que aplicamos al practicar. Pero realmente tiene poco que ver con la mirada física. La verdadera mirada es la dirección interna.


A través de la práctica de Dhyana o meditación, conectamos con la mirada interior a través del observador. En la mitología hindú, muchas deidades están representadas con el tercer ojo, en el entrecejo. Se sitúa en el sexto Chakra, AJNA; justo en el punto medio de la dualidad de ambos ojos físicos. Cuando los cerramos, se abre la mirada interior al alma. Al crear conciencia, vamos trabajando sobre la ley del karma (ley de causa y efecto) y los samskaras (impresiones o introyectos) para salir de la rueda del Samsara (ciclo de muerte y renacimiento) para finalmente alcanzar la liberación (moksha) de nuestras almas hacia la unión.


Para el calendario Maya, el telar sagrado del Tzolkin; la contención y matriz del tiempo, del todo; la energía del águila, Men, señala la trascendencia del vuelo alto, la visión, visión con alta perspectiva, a través de la percepción. Es estar atentos, estar en conciencia, para captar los detalles, las posibilidades, las capacidades a realizar. Es elevarnos de frecuencia, para alcanzar éxito personal realizándonos en todas nuestras capacidades. La distancia amplía la visión, para realizarnos en la totalidad. También nos referimos la postura del águila, Garudasana en Yoga.


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